07/10/2026

Antibióticos diferidos, a las 48 o 72 horas


Sabemos (o deberíamos saber perfectamente) que los antibióticos no son útiles para tratar infecciones causadas por virus, así como tampoco sirven contra infecciones por hongos ni parásitos. Los microbios son todos los bichos que no podemos ver a simple vista, es un nombre genérico.

En qué casos NO sirven los antibióticos:

  • Infecciones víricas: Resfriado común, gripe, COVID-19, la gran mayoría de bronquitis, la mayoría de los dolores de garganta y las gastroenteritis víricas.

  • Infecciones fúngicas o parasitarias: Como los hongos en las uñas/piel, la candidiasis o los parásitos intestinales (requieren antifúngicos o antiparasitarios específicos).

Para qué SÍ sirven:

Y sabemos que incluso es perjudicial tomar antibióticos sin estar seguros de que nos sirven, pues actúan contra nuestra propia resistencia ante ellos, lo que poco a poco provoca que no nos sirvan lo suficiente para detener las bacterias.

Un antibiótico no acelera la curación, no baja la fiebre ni reduce los síntomas de un virus. Pero al tomar antibióticos sin necesitarlo, las bacterias habituales del cuerpo aprenden a resistirlos, convirtiéndose en "superbacterias". Esto hace que cuando sufras una infección bacteriana real, el fármaco ya no sea eficaz.

Contra eso hay varias países que llevan utilizando un sistema que en España está en estudio y que los pacientes no siempre vamos a aceptar bien, si antes no lo entendemos.

Es lo que se llama "Prescripción Diferida" y se trata de que el médico de Atención Primaria nos recete un antibiótico y nos diga que no vayamos a la farmacia hasta pasadas al menos 48 horas, mejor tres días, hasta ver la evolución de nuestro proceso.

El médico de AP ante nuestros síntomas respiratorios no puede saber si estamos atacados por bacterias, virus, protozoos, hongos o parásitos. Y además es muy posible que si somos atacados por bacterias y para ellas sí el antibiótico funciona muy bien, nuestro propio sistema de defensa puede en muchos casos controlarlas.

Lo que van a pensar muchos pacientes que esto no va de controlar el desarrollo de las superbacterias, sino de ahorrar costes. Y además y eso es lo más complejo, añadimos al paciente una responsabilidad que por propia experiencia sabemos que cuesta de asumir. Es el paciente el que al final tiene que decidir.

Y en eso el papel de las Farmacias es fundamental. Y aunque sepamos que desde la Farmacia es complicado convencer a un paciente de que es mejor esperar ese tiempo, todos los que estamos implicados en el Sistema de Salud debemos como agua fina ir dejando gotas de lo que es bueno y debemos cambiar.

Me decía hace unos años un médico conocido que la mejor medicina, el mejor consejo a un paciente es: Esperar y Ver la evolución.

Julio Puente


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