Es previsible y lógico que la combinación de biomedicina, medicina de precisión e IA desarrollarán en el futuro próximo tratamientos personalizados que mejorarán la esperanza en alargar los años de vida en algunos casos y sobre todo y más importante, en aumentar la calidad de vida en los años de edad adulta.
Lo que en la Sanidad llamamos El Triángulo de la Salud se asienta en tres punto.
Los profesionales sanitarios.
Las infraestructuras y el modelo sanitario.
Los medicamentos.
Podemos tener dudas sobre qué vértice de los tres es más importante. Depende. Incluso depende de cada caso y de la propia opinión de las personas. Ninguno sobra, ninguno es menos importante.
Las innovaciones están avanzando sobre los medicamentos. Y tenemos un retroceso en España en cuanto al personal sanitario, escaso en muchas especialidades y que ya no puede dar el mimo servicio que hace unos años. Pero no es posible cambiar medicamentos por profesionales. Aunque parezca la tónica de estos tiempos.
La innovación terapéutica contribuye a reducir las hospitalizaciones, las bajas laborales, incluso la dependencia y los costes asociados a la cronicidad, además de conseguir bajar la discapacidad y subir y mejorar la calidad de vida.
De los 1,7 años en que ha aumentado la esperanza de vida durante la última década en España, se dice que 1,2 años son atribuibles al uso de medicamentos innovadores. Pero esos medicamentos sin los profesionales que sepan diagnosticar bien, y sis el Modelo Sanitaria que permita estos procesos e innovaciones, nada es posible, nada es válido.
La innovación biomédica actual desarrolla fármacos y tratamientos más precisos, con mejor perfil de seguridad para el paciente y con la intención de ofrecer un acceso más temprano a avances médicos que pueden cambiar el curso de patologías complejas.
Pero en España eso no es posible ni válido si no es universal, es decir, justo, bien repartido, y soportable porque la sociedad quiera pagar los impuestos que lo hagan posible.
España es un país de los punteros en ensayos clínicos, y sin duda lo es en el mejor reparto de sus avances para los pacientes. Garantizar el derecho a la protección de la salud (Artículo 43 de la Constitución Española) pasa por asegurar el acceso de todos por igual a la mejor innovación disponible.
España es un país de los punteros en ensayos clínicos, y sin duda lo es en el mejor reparto de sus avances para los pacientes. Garantizar el derecho a la protección de la salud (Artículo 43 de la Constitución Española) pasa por asegurar el acceso de todos por igual a la mejor innovación disponible.
Esto es España, este es nuestro Sistema de Salud. Todavía hasta que lo destrocemos del todo, por culpa de todos.

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