No voy a descubrir nada si os digo que el alcohol es malo, incluso muy malo. O que es una droga admitida entre la sociedad occidental, sabiendo que es mala para nuestra salud. Pero soy de los que sin duda, reconocen la libertad individual y a su vez la responsabilidad es de cada uno de nosotros.
Solo queda saber, y que cada uno decida qué debe hacer con el alcohol.
Con el alcohol (de beber) a veces nos confundimos. Tan importante negativamente es la cantidad que se toma como el tiempo en el que se toma esa cantidad.
La forma de beber influye tanto como la cantidad. Dos personas pueden consumir exactamente los mismos gramos de alcohol, pero si una los toma en 15 minutos y la otra en dos horas, la concentración máxima de alcohol en sangre (BAC) será muy diferente.
El hígado elimina el alcohol a un ritmo limitado, por lo que beber deprisa hace que el alcohol se acumule en la sangre. Un chupito de vodka o tequila de unos 30 ml al 40 % contiene unos 10 g de alcohol. Una medida típica de whisky de unos 50 ml al 40 % supone tomar unos 15 g.
Una copa de vino de unos 150 ml al 13 % es 15 g, y una lata de cerveza de 330 ml al 5 % es ingerir unos 13 g de alcohol. Son números aproximados.
Pero no lo consumimos cada una de estas bebidas de la misma manera. Como puede leerse, una cerveza, una copa de vino y un whisky estándar contienen cantidades de alcohol bastante parecidas. Lo que cambia mucho es la velocidad con la que suelen beberse.
Supongamos analizar cuatro casos en un adulto sano y no muy mayor de unos 75 kg y sin que tome medicación en exceso.
Caso 1. Se toma un chupito de una bebida blanca (30 ml) en 10 segundos o de un solo trago. El alcohol llega muy deprisa al estómago. En unos 15-30 minutos suele alcanzarse el máximo nivel en sangre. Produce una subida rápida, aunque la cantidad total no sea enorme.
Caso 2. Un whisky con hielo (50 ml) tomado entre 20 y 30 minutos. Tiene más alcohol que el chupito. Sin embargo, al beberse despacio el organismo comienza a eliminar parte del alcohol antes de terminar la copa. El pico de alcoholemia suele ser algo menor de lo que cabría esperar por la cantidad.
Caso 3. Una cerveza de 330 ml tomada en una reunión lenta, durante 30 a 45 minutos. Contiene aproximadamente el mismo alcohol que el whisky. Al tener mucho más volumen y menor graduación, normalmente se bebe despacio. El aumento del alcohol en sangre suele ser más gradual.
Caso 4. Una copa de vino durante una comida de una hora. Cantidad de alcohol similar a la cerveza. Los alimentos retrasan la absorción del alcohol. La alcoholemia máxima suele ser más baja y aparece más tarde.
¿Cómo nos afecta el alcohol en el cuerpo? Imaginemos cuatro bebidas equivalentes (unos 60 g de alcohol en total, que es una barbaridad), y pensemos que las tomamos en un tiempo diferente en cada uno de los casos que vamos a ver a continuación.
En 30 minutos. La alcoholemia sube muy deprisa. Mayor riesgo de pérdida de coordinación. Mucho mayor riesgo de intoxicación.
En 2 horas. El hígado ya ha eliminado parte del alcohol según va pasando el tiempo. El pico será bastante inferior.
En 4 horas. El organismo habrá metabolizado una fracción importante. El efecto será considerablemente menor, aunque seguirá existiendo.
El hielo no cambia la cantidad de alcohol, si le añadimos un refresco tampoco, pero sí puede influir indirectamente porque obliga a beber más despacio, añade agua o líquido sin alcohol a la bebida alcohólica y al derretirse ese hielo y mezclarse con la bebida, reduce la irritación del alcohol fuerte. Pero el cuerpo acaba absorbiendo exactamente el mismo etanol.
Pero no lo consumimos cada una de estas bebidas de la misma manera. Como puede leerse, una cerveza, una copa de vino y un whisky estándar contienen cantidades de alcohol bastante parecidas. Lo que cambia mucho es la velocidad con la que suelen beberse.
Supongamos analizar cuatro casos en un adulto sano y no muy mayor de unos 75 kg y sin que tome medicación en exceso.
Caso 1. Se toma un chupito de una bebida blanca (30 ml) en 10 segundos o de un solo trago. El alcohol llega muy deprisa al estómago. En unos 15-30 minutos suele alcanzarse el máximo nivel en sangre. Produce una subida rápida, aunque la cantidad total no sea enorme.
Caso 2. Un whisky con hielo (50 ml) tomado entre 20 y 30 minutos. Tiene más alcohol que el chupito. Sin embargo, al beberse despacio el organismo comienza a eliminar parte del alcohol antes de terminar la copa. El pico de alcoholemia suele ser algo menor de lo que cabría esperar por la cantidad.
Caso 3. Una cerveza de 330 ml tomada en una reunión lenta, durante 30 a 45 minutos. Contiene aproximadamente el mismo alcohol que el whisky. Al tener mucho más volumen y menor graduación, normalmente se bebe despacio. El aumento del alcohol en sangre suele ser más gradual.
Caso 4. Una copa de vino durante una comida de una hora. Cantidad de alcohol similar a la cerveza. Los alimentos retrasan la absorción del alcohol. La alcoholemia máxima suele ser más baja y aparece más tarde.
¿Cómo nos afecta el alcohol en el cuerpo? Imaginemos cuatro bebidas equivalentes (unos 60 g de alcohol en total, que es una barbaridad), y pensemos que las tomamos en un tiempo diferente en cada uno de los casos que vamos a ver a continuación.
En 30 minutos. La alcoholemia sube muy deprisa. Mayor riesgo de pérdida de coordinación. Mucho mayor riesgo de intoxicación.
En 2 horas. El hígado ya ha eliminado parte del alcohol según va pasando el tiempo. El pico será bastante inferior.
En 4 horas. El organismo habrá metabolizado una fracción importante. El efecto será considerablemente menor, aunque seguirá existiendo.
El hielo no cambia la cantidad de alcohol, si le añadimos un refresco tampoco, pero sí puede influir indirectamente porque obliga a beber más despacio, añade agua o líquido sin alcohol a la bebida alcohólica y al derretirse ese hielo y mezclarse con la bebida, reduce la irritación del alcohol fuerte. Pero el cuerpo acaba absorbiendo exactamente el mismo etanol.
OJO con el azúcar que estás sumando a una bebida entre el alcohol y una bebida carbónica pues puede ser una bomba si no estás bien de salud. No digo nada, pues es peligroso, si tomas dos o tres bebidas largas seguidas sin que sean Zero.
Influye mucho comer mientras se bebe. Beber con el estómago vacío puede hacer que el alcohol alcance la sangre en pocos minutos. Después de una comida abundante la absorción puede retrasarse hasta una o dos horas y el pico de alcoholemia suele ser más bajo, mientras que la sensación de embriaguez aparece más lentamente.
Influye mucho comer mientras se bebe. Beber con el estómago vacío puede hacer que el alcohol alcance la sangre en pocos minutos. Después de una comida abundante la absorción puede retrasarse hasta una o dos horas y el pico de alcoholemia suele ser más bajo, mientras que la sensación de embriaguez aparece más lentamente.
Ordenando los factores que influyen entre la bebida alcohólica y nuestro cuerpo, de mayor a menor importancia, debemos colocar los Gramos totales de alcohol ingeridos. En tiempo empleado en beberlos. Si se ha comido o no. El peso corporal de la persona. El sexo (a igualdad de peso, las mujeres suelen alcanzar mayores concentraciones de alcohol en sangre). Y finalmente y no por eso menos importante, la edad, el estado general de salud sobre todo en el hígado o en los riñones y ciertos medicamentos que actúan potenciando el alcohol.
Desde el punto de vista fisiológico, no es la bebida en sí la que emborracha más, sino la cantidad de alcohol puro que contiene esa bebida y la velocidad con la que llega al organismo. Un whisky, una copa de vino y una cerveza estándar aportan cantidades similares de alcohol. La diferencia práctica suele estar en que un chupito se consume en segundos, mientras que una cerveza o un vino suelen tomarse durante bastante más tiempo, lo que reduce el pico de alcoholemia.
¿Y nuestra salud interna? ¿La que no se nota tanto como el efecto de una borrachera?
Pues sin que lo asumamos bien, afecta y mucho al Cerebro (uno de los órganos más afectados), al Hígado (el gran órgano metabolizador), al Corazón y vasos sanguíneos, al aparato digestivo tanto estómago como esófago o incluso intestinos, al Páncreas que es uno de los órganos más sensibles al alcohol. Al Sistema nervioso periférico pues el alcohol puede dañar los nervios, al sistema inmunitario pues el alcohol reduce la capacidad defensiva del organismo, a la salud mental pues el alcohol puede empeorar o favorecer la depresión y ansiedad, el insomnio y la Irritabilidad.
Muchas lesiones comienzan sin producir síntomas. Una persona puede tener hipertensión, hígado graso o un deterioro cognitivo leve relacionado con el alcohol y sentirse completamente bien durante años.
Por eso, desde el punto de vista de la salud pública, no existe un nivel de consumo que pueda considerarse completamente exento de riesgo. Cuanto menor sea la cantidad y menor la frecuencia, menor será la probabilidad de desarrollar enfermedades relacionadas con el alcohol.Y sí, el alcohol crea dependencia y lo sabemos bien los que lo tomamos con control. Tras una tarde noche con una copa en la mano, sabemos que al día siguiente el cuerpo nos volverá a pedir otra copa similar a la misma hora. Y eso lo intentará hacer en dos o tres días seguidos, hasta que el cuerpo se olvide sin darnos cuenta, de esa pequeña dependencia. Si en vez de una copa tomas cuatro copas, el fecto rebote y de dependencia se multiplica mucho más.

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